El Blog de la Bruja

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lunes, 11 de marzo de 2013

Pst Pst


El sueño de un gusanito


Un pequeño gusanito caminaba un día en dirección al sol. Muy cerca del camino se encontraba un saltamontes
¿Hacia dónde te diriges?, le preguntó.
Sin dejar de caminar, el gusanito contestó: - Tuve un sueño anoche; soñé que desde la punta de la gran montaña yo miraba todo el valle. Me gustó lo que vi en mi sueño y he decidido realizarlo.
Sorprendido, el saltamontes dijo, mientras su amigo se alejaba: - ¡Debes estar loco!, ¿Cómo podrías llegar hasta aquel lugar? - ¡Tú, un simple gusanito!. Una piedra será para ti una montaña, un pequeño charco un mar y cualquier tronco una barrera infranqueable.
Pero el gusanito ya estaba lejos y no lo escuchó. Sus diminutos pies no dejaron de moverse.
Del mismo modo, la araña, el topo, la rana y la flor aconsejaron a nuestro amigo a desistir de su sueño!
¡No lo lograrás jamás! - le dijeron -, pero en su interior había un impulso que lo obligaba a seguir.
Ya agotado, sin fuerzas y a punto de morir, decidió parar a descansar y construir con su último esfuerzo un lugar donde pernoctar: - Estaré mejor, fue lo último que dijo, y murió.
Todos los animales del valle por días fueron a mirar sus restos. Ahí estaba el animal mas loco del pueblo. Había construido como su tumba un monumento a la insensatez. Ahí estaba un duro refugio, digno de uno que murió "por querer realizar un sueño irrealizable". Una mañana en la que el sol brillaba de una manera especial, todos los animales se congregaron en torno a aquello que se había convertido en una ADVERTENCIA PARA LOS ATREVIDOS. De pronto quedaron atónitos. Aquella concha dura comenzó a quebrarse y con asombro vieron unos ojos y una antena que no podía ser la de la oruga que creían muerta. Poco a poco, como para darles tiempo de reponerse del impacto, fueron saliendo las hermosas alas arco iris de aquel impresionante ser que tenían frente a ellos: UNA MARIPOSA. No hubo nada que decir, todos sabían lo que haría: se iría volando hasta la gran montaña y realizaría un sueño; el sueño por el que había vivido, por el que había muerto y por el que había vuelto a vivir. 

Tu sello


Poco a poco


Tú y solo tú


Oración de agradecimiento Maya

A la Madre Tierra, gracias.
Al agua de la vida, gracias.
Al precioso aire, gracias.Al fuego sagrado, gracias.
A los minerales, gracias.
A las plantas, gracias.
A los animales, gracias.
A la humanidad que camina por el camino de
la evolución, gracias.
Al océano de amor que creó mi sensibilidad,
gracias.
A la vida universal que me impregnó con 
la semilla de la individualidad, gracias.
A todos los seres del mundo, gracias.
A todos los seres de todos los planetas,
gracias.
A las abuelas y los abuelos guardianes de los 
cuatro puntos cardinales, gracias.

domingo, 10 de marzo de 2013

La luna


UN VIDEO PARA SOÑAR

Problemas y actitud


El águila y el chimango


Un día un hombre decidió poner a prueba la providencia del señor Dios. Muchas veces había sentido decir que Dios es un padre amoroso y que se ocupa de todas sus pobres criaturas.
El hombre quería saber si realmente Dios también se ocuparía de el y le mandaría lo que cada día necesitaba.
Entonces decidió irse campo adentro hasta un montecito solitario, para esperar allí que Dios le enviara su diario sustento, por manos de alguien que fuera lugarteniente de su providencia. Y así lo hizo.
Una mañana, sin llevarse nada consigo para comer, se interno por esos campos de Dios y se metió en el montecito que había elegido.
Lo primero que vio lo dejó asombrado. Porque se encontró con un pobre chimango malherido, que tenia una pata y un ala quebrada. No podía volar ni caminar. En esas condiciones no le quedaba otra que morirse de hambre, a menos que la providencia de Dios lo ayudara.
Nuestro amigo se quedo mirándolo, en espera de ver lo que sucedería.
En una de esas vio sobrevolar un águila grande que traía en sus garras un trozo de carne. Pasó por sobre el bicho lastimado y le arrojó la comida justito delante como para que no tuviera más trabajo que comérsela.
Realmente el hecho demostraba que Dios se ocupaba de sus pobres criaturas y hasta se había interesado por este pobre chimango malherido. Por lo tanto no había nada que temer, seguramente también a él le enviaría por intermedia de alguien lo que necesitaba para su vida.
Y se quedó esperando todo el día, con una gran fe en la providencia. Pero resulta que pasó todo aquel día y nadie apareció para traerle algo de comer.
Y lo mismo pasó al día siguiente.
A pesar de que nuevamente el águila había traído una presa para el chimango, nadie había venido a preocuparse por él.
Esto le empezó a hacer dudar sobre la real preocupación del Señor Dios por sus hijos.
Pero al tercer día sintió que sus deseos finalmente se cumplirían, porque por el campo se acercaba cabalgando en dirección al montecito, un forastero.
Nuestro amigo estuvo seguro de que se trataba de la mismísima providencia de Dios en persona. Y sonriendo se dirigió hacia él.
Pero su decepción fue enorme al comprobar que se trataba de una pobre persona que tenía tanta hambre como él y como él, carecía de algo con qué saciarla.
Entonces comenzó a maldecir de Dios y de su providencia que se preocupaba de un pobre chimango malherido pero no se había interesado por ayudarlo a él que era su hijo.
El forastero le pregunto por que se mostraba tan enojado y maldecía a Dios. Entonces él le comentó todo lo que estaba pasando. A lo que el forastero le respondió muy serio:
-Ah no, amigo. Usted en algo se ha equivocado. La providencia realmente existe. Lo de los dos pájaros lo demuestra clarito. Lo que pasa es que usted se ha confundido de bicho. Usted es joven y fuerte no tiene que imitar al chimango, sino al águila.