El Blog de la Bruja
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lunes, 18 de enero de 2016
El Valioso Tiempo de los Maduros - Mario de Andrade
“Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel chico que ganó un paquete de golosinas: las primeras las comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocas, comenzó a saborearlas profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar absurdas personas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a maniobreros y ventajeros.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Detesto, si soy testigo, de los defectos que genera la lucha por un majestuoso cargo.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchas golosinas en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de las golosinas que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitas que las que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Espero que la tuya sea la misma, porque de cualquier manera llegarás…”
domingo, 17 de enero de 2016
viernes, 15 de enero de 2016
jueves, 14 de enero de 2016
...
Leyendo esto me he quedado pensando:
Elegimos a alguien como compañía, generalmente ocasional, para compartir unos momentos y ese alguien puede ser una o distintas personas, nos es indiferente, pero... ¿el amor?
El amor nos elige. A veces llega de repente, en un abrir y cerrar de ojos una persona entra tan dentro de nosotros que no nos damos cuenta cuando hemos empezado a amarla porque el amor no sabe de fechas en el calendario. Otra veces llega lentamente, invadiendonos despacio, llenando poco a poco cada espacio, con presencias, con ausencias, con palabras, con silencios, con detalles.
Por soledad podemos encapricharnos con cualquiera, pero el amor es otra cosa, el amor es eso que nos llena la panza de mariposas, que hace que los latidos se vuelvan brinquitos, que nos brillen los ojos y no logremos disimular una sonrisa, el amor está en las buenas y en las malas, es presencia aun a pesar de la distancia, es levantarse con el rostro amado en la mente, es recordar durante el día a esa persona y en las noches es soñar con ella, esté o no a nuestro lado
En fin...esas solo son divagaciones mías.
Pregunto: ¿A quien le consta que es hombre?
¿Y si Dios fuera mujer?
pregunta Juan sin inmutarse,
vaya, vaya si Dios fuera mujer
es posible que agnósticos y ateos
no dijéramos no con la cabeza
y dijéramos sí con las entrañas.
Tal vez nos acercáramos a su divina desnudez
para besar sus pies no de bronce,
su pubis no de piedra,
sus pechos no de mármol,
sus labios no de yeso.
Si Dios fuera mujer la abrazaríamos
para arrancarla de su lontananza
y no habría que jurar
hasta que la muerte nos separe
ya que sería inmortal por antonomasia
y en vez de transmitirnos SIDA o pánico
nos contagiaría su inmortalidad.
Si Dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos,
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno,
con sus brazos no cerrados,
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles.
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.
Mario Benedetti
miércoles, 13 de enero de 2016
domingo, 10 de enero de 2016
viernes, 8 de enero de 2016
jueves, 7 de enero de 2016
domingo, 3 de enero de 2016
sábado, 2 de enero de 2016
miércoles, 30 de diciembre de 2015
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