Un joven
discípulo, interrogó a su maestro con la siguiente inquietud: -Maestro, no encuentro técnica meditativa que sea
adecuada para mi mente. ¿Qué técnica puede ser simple y adecuada para mi?
El maestro al ver las ganas del aprendiz de querer
progresar y notando su sinceridad, respondió: - Querido estudiante, te daré la
técnica más fácil y que todas las personas en el planeta realizan, algunas lo
hacen de manera consciente, en un estado mental despierto y otras, la mayoría,
en un estado de adormecimiento mental mecánico e inconsciente.
Se trata de enfocar toda tu
atención mientras comes. Debes estar completamente
atento al presente para disfrutar de un buen plato de comida. Sólo siendo
consciente del presente, tus manos sentirán el calor que emana de los
alimentos.
Sólo en el presente, aspirarás
el aroma de la preparación, lo saborearás y llegarás a apreciar su exquisitez. Si estás pensando mientras comes en el pasado o preocupado por el
futuro, dejarás escapar la oportunidad de una buena meditación. Si la mente no está atenta, de repente, habrás mirado el plato de
comida y su contenido habrá desaparecido sin que te hayas dado cuenta de esto.
Con la vida, ocurre lo mismo.
Si no vives plenamente el presente, en un abrir y cerrar de ojos, la vida se te
habrá escapado. Habrás perdido sus sensaciones,
su aroma, su exquisitez y su sentido, y sentirás que ha transcurrido a toda
velocidad.
El pasado ya ha pasado. Aprende de él y déjalo atrás.
El futuro ni siquiera ha
llegado. Haz planes para el futuro, pero
no pierdas el tiempo preocupándote por él. Preocuparse
no sirve de nada. Cuando dejes de pensar en lo
que ha ocurrido, cuando dejes de preocuparte por lo que todavía no ha pasado, estarás
en el presente.
Sólo entonces comenzarás a
experimentar la vida con todo tu potencial.
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